18/10/17

La menopausia aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 [18-10-17]


La menopausia aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 

Los cambios metabólicos asociados a la llegada de la menopausia aumentan el riesgo de padecer diabetes tipo II en la mujer. “Además de ser más frecuente en la mujer”, explica el doctor Santiago Palacios , presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), “la diabetes aumenta el riesgo cardiovascular en las mujeres más que en los hombres, de forma que la relación de infartos en mujeres diabéticas con respecto a infartos en varones diabéticos es 4:2”.


En el desarrollo de la enfermedad cardiovascular en el hombre, son más importantes los factores de riesgo asociados que la propia diabetes, mientras que en la mujer sucede lo contrario. Según el doctor Palacios, “la diabetes causa efectos adversos más marcados sobre la concentración de triglicéridos y colesterol en mujeres que en hombres y se asocia con frecuencia a otros factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión arterial y obesidad”.


“Si tenemos en cuenta que el factor protector de la mujer premenopáusica, los estrógenos, desaparece con la menopausia, igualándose el riesgo cardiovascular a la de los varones de la misma edad, debemos dar especial importancia a la prevención, sobre todo en las mujeres diabéticas”, añade el doctor Palacios. En este sentido, la primera causa de mortalidad en la mujer española tras la menopausia es la enfermedad cardiovascular.


La importancia de la alimentación en la mujer menopáusica aumenta en aquellas mujeres con diabetes. Por una parte, una dieta equilibrada y baja en calorías mejora el control de la diabetes y, por otra parte, en palabras del presidente de la AEEM, “una de las causas más importantes de la diabetes en la mujer menopáusica es la obesidad, por lo que es fundamental adoptar una alimentación sana, equilibrada y cardiosaludable para evitar la obesidad e intentar evitar o retrasar la aparición de diabetes”.


A este respecto, en las mujeres con diabetes, un buen control metabólico es fundamental para evitar o retrasar posibles complicaciones asociadas, como retinopatía, neuropatía, nefropatía y enfermedad cardiovascular, por lo que los expertos recomiendan tener una dieta equilibrada y adecuada y no cometer excesos en Navidades.


Tanto para prevenir la obesidad, y con ello la diabetes, como para mejorar el control metabólico en la mujer con diabetes, los expertos recomiendan realizar actividad física moderada y de forma regular y disminuir la ingesta de calorías en la última parte del día, sobre todo en la cena, reforzando ésta, a su vez, en el desayuno. En este sentido, la dieta ideal es diferente para cada persona, ya que para adquirir esa idoneidad debe ajustarse a las necesidades personales de cada uno. Según el doctor Palacios, “para que una dieta sea saludable y resulte efectiva debe adecuarse al peso, edad, sexo y características particulares de la persona (si padece diabetes, hipertensión, etc.)”.

Mujer y diabetes tipo II


La prevalencia de la diabetes mellitus tipo II se estima en un 6% de la población (90-95% de las personas con diabetes), aumentando la prevalencia de forma significativa en relación a la edad: alcanza cifras entre el 10-15 % en la población mayor de 65 años, y el 20 % si consideramos sólo a los mayores de 80 años. “Si en España hay más de 8 millones de mujeres con 50 años o más, edad media de la llegada de la menopausia, podemos estimar que más de medio millón de mujeres en esta etapa de la vida padecen diabetes tipo II”, afirma el doctor Palacios. Si trasladamos estos datos a la población Madrileña , podemos concluir que más de 350 mil personas sufren diabetes tipo II.


La diabetes tipo II se origina por la combinación de una disminución del efecto de la insulina que actúa en el organismo, asociado a la incapacidad de las células beta del páncreas para producir cantidades adecuadas de insulina. “Esta situación”, añade este experto, “se presenta con mayor frecuencia tras la menopausia, por lo que la presencia de la diabetes en la mujer aumenta en la etapa de la posmenopausia”.


En cuanto a la relación entre diabetes y enfermedad cardiovascular, ésta es la causa principal de muertes relacionadas con la diabetes, de forma que la mortalidad por esta patología en adultos es de 2 a 4 veces mayor que la mortalidad en adultos sin diabetes.


Además, alrededor del 70% de los fallecimientos de pacientes con diabetes mellitus tipo II son debidos a la cardiopatía coronaria y aproximadamente el 20% de los pacientes con diabetes tipo II presenta angina de pecho y corren un riesgo de infarto de miocardio similar al de una persona no diabética que ya ha sufrido un infarto previo. A este respecto, el doctor Palacios hace hincapié en que, “teniendo en cuenta el aumento del riesgo cardiovascular en la mujer tras la menopausia y que la enfermedad cardiovascular es la primera causa de mortalidad femenina en esta etapa de la vida, la mujer menopáusica con diabetes debe ser tratada y atendida desde el punto de vista de paciente cardiovascular”.


Mujer y síndrome metabólico


La adopción de ciertos hábitos por parte de la mujer y el aumento de la prevalencia del síndrome metabólico (presencia simultánea de 3 o más de los siguientes factores: insulinorresistencia o diabetes, cifras elevadas de presión arterial y colesterol, niveles bajos de colesterol HDL y obesidad) está incrementando la frecuencia de trastornos del corazón y del sistema cardiovascular en este colectivo de la población.


Entre los factores que componen el síndrome metabólico, el doctor Palacios destaca especialmente la obesidad, por ser ésta más frecuente en la mujer que en el hombre a cualquier edad. Así, en España, el 14% de las mujeres adultas padece obesidad y el 53% presenta sobrepeso. A este respecto, diversos estudios epidemiológicos han puesto de relieve que un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor a 30 (resultado de dividir el peso en Kg. entre la medida de la estatura en metros al cuadrado) aumenta 3 veces el riesgo de padecer diabetes tipo II, casi 2 veces el de tener hipertensión arterial y 1,5 veces el de sufrir una dislipemia, principales factores de riesgo cardiovascular.


A este respecto, diversos estudios epidemiológicos han puesto de relieve que un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor a 30 (resultado de dividir el peso en Kg entre la medida de la estatura en metros al cuadrado) aumenta 3 veces el riesgo de padecer diabetes tipo II, casi 2 veces el de tener hipertensión arterial y 1,5 veces el de sufrir una dislipemia, principales factores de riesgo cardiovascular.


Asociación Española para el Estudio de la Menopausia


La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) es una organización de profesionales sin ánimo de lucro, destinada al Estudio del Climaterio. En la actualidad, está formada por unos 1.000 socios de distintas especialidades como ginecología, reumatología, endocrinología, atención primaria, enfermería, etc. y surge de la inquietud de una serie de médicos por el estudio de la menopausia.

Entre los objetivos de la AEEM, destacan el fomentar, desarrollar y promover el estudio del climaterio, informar a la mujer sobre su salud y acerca de las medidas preventivas para alcanzar una madurez sana, y divulgar, informar y concienciar a la sociedad en general acerca de esta etapa de la vida de la mujer. “Para ello”, explica el doctor Palacios, “también tenemos que lograr que los especialistas estén dispuestos y preparados para conseguir este objetivo, de forma que el grado de formación e información en la sociedad empiece por el médico, por lo que la AEEM sigue formando a los especialistas sobre los últimos avances y descubrimientos relacionados con la mujer para poder diagnosticar sus enfermedades, prevenirlas y tratar

13/10/17

Especialistas aseguran que uno de los trastornos frecuentes en la menopausia es la incontinencia urinaria [13-10-17]


Especialistas aseguran que uno de los trastornos frecuentes en la menopausia es la incontinencia urinaria

La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia pide un abordaje multidisciplinar para mejorar la calidad de vida en esta etapa “más allá de las patologías presentes”, asegura


Incontinencia urinaria

Uno de estos trastornos, aunque menos grave, que más afecta a la calidad de vida de la mujer entre los 50 y 70 años es la incontinencia urinaria. Consiste en la pérdida involuntaria de orina, lo cual acarrea problemas de salud y bienestar social en la mujer. Según el doctor Neyro, "la incontinencia de orina que afecta a las mujeres durante la posmenopausia es una consulta frecuente al ginecólogo, aunque, al mismo tiempo, es una patología vergonzante para la paciente, de forma que muchas de las mujeres lo ocultan o lo niegan".

Los efectos psicosociales de la incontinencia suelen llevar implícitos numerosos trastornos emocionales entre los que se encuentran la pérdida de autoestima y la discontinuidad en las actividades laborales, sexuales y sociales. "Muchas afectadas se niegan a alejarse de su entorno familiar por temor a enfrentarse a situaciones embarazosas, limitando sus tareas habituales y su independencia", señaló este experto.

Para el correcto diagnóstico y tratamiento de esta patología se debe realizar una correcta historia clínica y una exhaustiva exploración a la mujer. "Además, -afirmó el doctor Neyro- disponemos de tratamientos que van desde una rehabilitación del suelo pélvico con ejercicios específicos y reeducación de la micción, hasta tratamientos farmacológicos y/o quirúrgicos que mejoran la calidad de vida de la mujer".

Para llegar a la madurez con calidad de vida, el experto destacó, además, la importancia de poner en práctica la medicina preventiva. "Desde el momento en que la mujer empieza a tener desarreglos menstruales debe continuar con los hábitos de vida saludables recomendables para cualquier otra persona o adoptarlos si no los tenía anteriormente. Así, debe realizar ejercicio físico de forma continua, dejar hábitos tóxicos, como fumar y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, y tener una alimentación equilibrada y rica en alimentos con calcio", agregó.

El doctor manifestó que "tanto en la mujer sana como en la que presenta algún trastorno, el ginecólogo debe tratar de inculcar la educación sanitaria en sus pacientes, de forma que adopten estos hábitos saludables y medidas de prevención".

11/10/17

Osteoporosis: la epidemia silenciosa [11-10-17]

 
Osteoporosis: la epidemia silenciosa

Según la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF) el riesgo de padecer una fractura osteoporótica en algún momento de la vida, sin haber presentado un síntoma previo, es de 30 a 40 por ciento para las mujeres y el 13 porciento para los hombres; por este motivo se la denomina la "epidemia silenciosa".

En la lucha contra esta enfermedad la Organización Mundial de la Salud estableció durante los años 2000 al 2010 la década de "Huesos y Articulaciones", con el objetivo que tanto los médicos como la población en general y las entidades sanitarias tomen conciencia de la importancia de la prevención y detección temprana de esta enfermedad
Según la doctora Lucia Lijerón de la Sociedad Boliviana de Osteoporosis, ésta es una enfermedad dolorosa que deforma la fisonomía al debilitar los huesos y hacerlos más propensos a la fractura. Según comenta el hueso osteoporótico es más frágil que el normal y se deforma o quiebra espontáneamente o ante golpes o caídas insignificantes. "Muchas personas sufren de osteoporosis sin saberlo porque aún no se han fracturado aunque la fragilidad ya se encuentre avanzada".

La Osteoporosis comienza cuando por algún motivo se produce un deterioro en la cantidad y calidad del hueso, que lleva a que pequeñas pares importantes de los hueso se vayan destruyendo. Cuando se acumula una serie de defectos óseos, los huesos ya no pueden soportar las mínimas exigencias de la vida diaria y se deforman, aplastan, o fracturan.

De acuerdo a las consecuencias de la enfermedad la fractura de cadera es la peor consecuencia de la Osteoporosis porque ocasiona al paciente dependencia para su movilización y cambia su calidad de vida y la de su entorno.

Encuestas médicas internacionales han demostrado que la Osteoporosis no sólo es un problema de traumas óseos o de estética corporal, sino que también se deteriora la capacidad de ejercer actividades y la expectativa de vida. Por lo general cuando la Osteoporosis se detecta a simple vista es poco lo que puede hacerse para evitarla y sólo resta minimizar las complicaciones de mayor riesgo para la salud.

Por ello conviene aplicar a tiempo las medidas preventivas, acudir al médico quien podrá evaluar el riego de cada paciente, detectarla y contrarrestarla con medicaciones eficaces. En la actualidad, existe una técnica radiológica denominada densitometría que contabiliza la cantidad de calcio que hay dentro del esqueleto e identificar a los pacientes que han perdido mucho calcio o lo están perdiendo.

Por el desconocimiento sobre la enfermedad y sus consecuencias los médicos encuentran serias dificultades para que los pacientes recién diagnosticados cumplan fielmente con las indicaciones a pesar que existen varias posibilidades terapéuticas.


28/8/17

Señales de cáncer de cuello uterino que toda mujer debe conocer [28-8-17]


Señales de cáncer de cuello uterino que toda mujer debe conocer

Este es un dato que toda mujer debería saber: el Cáncer Cervicouterino suele ser mortal. Aunque las estadísticas sobre este tipo de cáncer son aterradoras, el Cáncer Cervicouterino (también conocido como de cuello de útero o de cuello uterino) se puede prevenir y tratar, si se detecta a tiempo.
 El cáncer cervical es más comúnmente causado por el VPH o virus del papiloma humano, que es altamente contagioso. Este virus es una ITS (infecciones de transmisión sexual) y viene en muchos tipos, pero sólo algunos causan cáncer cervical. Una infección por VPH puede desaparecer por sí sola o puede causar un crecimiento anormal de las células que pueden conducir al cáncer cervical.

Las señales de cáncer cervical pueden no ser tan obvias o aparentes como el cáncer de mama, pero hay maneras de detectar las señales. Póngase en contacto con un ginecólogo de inmediato si nota:

1. Secreción inusual

Cuando el cáncer comienza a crecer en el interior del cuello del útero, las células de la pared del útero comienzan a deshacerse, lo que produce una secreción acuosa.

2. Las verrugas o cadillos

De acuerdo con la ginecólogo Rosa María Leme, “La aparición de pequeñas verrugas (externa o interna) sirven como una alerta roja… de enfermedades como el VPH, que puede aumentar enormemente las posibilidades de cáncer de cuello uterino en las mujeres.”

3. Dolor o sangrado

Cáncer de cuello uterino crece en las paredes del cuello uterino que puede resecar e incluso romper las paredes, causando malestar y sangrado. También puede haber sangrado rectal o de vejiga. Cualquier sangrado fuera de tu período menstrual se debe investigar.

4. Anemia

Si tus hábitos alimenticios no han cambiado y todavía te sientes fatigada, o si tu corazón se acelera después de un esfuerzo normal, puedes estar sufriendo síntomas de anemia. La anemia puede ser causada por sangrado anormal, que a menudo acompaña al cáncer cervical.

5. Problemas urinarios

Debido a la hinchazón del cuello del útero, la vejiga y los riñones se pueden comprimir, obstruyendo el paso de la orina. Como resultado, puede no ser capaz de vaciar completamente la vejiga, causando dolor y/o una infección del tracto urinario.

21/8/17

Mujeres con infección de encías tienen más riesgo de padecer cáncer

Mujeres con infección de encías tienen más riesgo de padecer cáncer


biobiochile.cl

Las mujeres menopáusicas con una infección crónica de las encías tienen un 14% más de posibilidades de padecer un cáncer, sobre todo de esófago, que es más de tres veces más frecuente en este grupo, según un estudio publicado este martes.

Los científicos -cuyo trabajo ha sido publicado en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention- también constataron que estas mujeres corren un riesgo significativamente más elevado de sufrir cáncer de pulmón, mama, vesícula biliar o melanoma.

El estudio fue realizado entre 1999 y 2013 a más de 65.000 pacientes de entre 54 y 86 años, que respondieron a un cuestionario sobre su estado de salud durante ocho años.

Investigaciones anteriores ya sugirieron que personas con una enfermedad periodontal eran más propensas a desarrollar cierto tipo de cánceres.

Pero éste es el primer estudio que se concentra en esta infección crónica de las encías en todo tipo de cánceres en una población femenina de más edad, subraya la doctora Jean Wactawski-Wende, decana de la Facultad de Salud Pública de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo y principal autora.

De todas formas, señala que es necesario seguir investigando para determinar cómo una enfermedad periodontal puede producir cáncer.

Una de las hipótesis apunta que bacterias situadas en la placa dental o la saliva podrían acabar en la sangre.

El cáncer de esófago podría explicarse por la proximidad de la boca, precisa la doctora.

La enfermedad periodontal afecta y destruye los tejidos que sostienen los dientes, las encías y el hueso.

16/5/17

Un estudio plantea dudas sobre la aspirina en dosis baja para las mujeres menores de 65 años [16-5-17]


Un estudio plantea dudas sobre la aspirina en dosis baja para las mujeres menores de 65 años

Los beneficios para la reducción de las enfermedades cardiacas y el cáncer son más claros en las mujeres mayores, pero el uso debe ser individualizado, plantean los expertos


Aunque una aspirina de dosis baja podría reducir los riesgos de sufrir enfermedades cardiacas y cáncer de colon, las desventajas parecen superar a los beneficios en muchas mujeres, sugiere un nuevo estudio de gran tamaño.

En las mujeres menores de 65 años, los investigadores encontraron que tomar una aspirina de dosis baja durante años reducía los riesgos de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular (ACV) y cáncer de colon ligeramente.

Pero también hallaron que el beneficio se veía contrarrestado por un aumento en el riesgo de sangrado gastrointestinal importante, suficientemente grave como para que una mujer acabe en el hospital.

El panorama mejoraba en las mujeres a partir de los 65 años. La aspirina también aumentaba su riesgo de sangrado, pero los beneficios contra la enfermedad cardiaca y el cáncer de colon eran de mayor magnitud, informaron los investigadores.

El estudio aparece en la edición en línea del 4 de diciembre de la revista Heart.

Muchas personas han oído que una aspirina de dosis baja es buena para el corazón, y quizá crean que es buena idea tomar un poco cada día. Pero la realidad es mucho más compleja, comentó el Dr. John Erwin, cardiólogo del Hospital Conmemorativo Scott & White de Temple, Texas.

"No hay duda de que la aspirina puede salvarle la vida a las personas que ya han sufrido un ataque cardiaco", dijo Erwin, que no participó en el nuevo estudio.

Para esas personas, explicó, una aspirina diaria (si la recomienda el médico) puede ayudar a prevenir un segundo ataque cardiaco u otras complicaciones cardiovasculares.

Pero las cosas son menos claras cuando se trata de la prevención de un primer ataque cardiaco o cualquier otra enfermedad, lo que los médicos denominan "prevención primaria". Aún no está claro qué personas son las que obtendrían un beneficio que superara los riesgos de la aspirina, como úlceras, sangrado estomacal e incluso sangrado en el cerebro.

"Ha sido un gran enigma para nosotros durante años", dijo Erwin. "Cuando se trata de la prevención primaria, hay relativamente pocos pacientes que obtendrán un gran beneficio. Y siempre está el riesgo de sufrir daños".

La idea de usar la aspirina en dosis baja para la prevención primaria ha recibido cierto impulso de investigaciones que muestran que quizá también reduzca el riesgo de cáncer de colon. Pero muchos expertos médicos siguen instando a la precaución.

La Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society) desaconseja a las personas tomar el fármaco con el fin exclusivo de evitar el cáncer. De forma similar, la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) recomienda que solo las personas con un "riesgo alto" de ataque cardiaco consideren tomar aspirina.

Por otro lado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. recientemente se mostró en contra de usar la aspirina para la prevención de los primeros ataques cardiacos y ACV, citando los daños potenciales.

Según Nancy Cook, una de las investigadoras del nuevo estudio, los riesgos podrían no valer la pena para las mujeres menores de 65 años.

"Probablemente no tomaría una aspirina a menos que tuviese un riesgo muy alto de enfermedad cardiovascular o cáncer de colon", apuntó Cook, profesora de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y del Hospital Brigham & Women's, en Boston.

Los hallazgos se basan en un ensayo clínico con casi 28,000 mujeres que estaban en su gran mayoría sanas y que eran relativamente jóvenes, con una edad promedio de unos 55 años, al inicio del estudio. Fueron asignadas al azar a tomar una aspirina de dosis baja (100 mg) o un placebo cada dos días.

Durante los 15 años siguientes, más o menos el 11 por ciento de las mujeres de ambos grupos contrajeron cáncer, sufrieron un ataque cardiaco o un ACV, o murieron por causas cardiovasculares, según el estudio. Las mujeres que tomaron aspirina observaron una reducción pequeña en las probabilidades de problemas cardiovasculares o cáncer de colon, pero a expensas de un aumento en el riesgo de sangrado gastrointestinal, hallaron los investigadores.

Ese precio fue claro entre las mujeres menores de 65 años.

Los investigadores calculan que por cada 133 mujeres que tomen aspirina durante 15 años, una sufriría un episodio de sangrado gastrointestinal mayor, suficientemente grave como para ameritar una estadía en el hospital. Y una de cada 29 mujeres sufriría problemas menos graves: una úlcera estomacal o un sangrado leve en el tracto gastrointestinal.

En comparación, 709 mujeres tendrían que tomar aspirina para prevenir un caso de cáncer de colon, y 371 tendrían que tomar el fármaco con regularidad para evitar una complicación cardiovascular, según el estudio.

Pero el panorama cambió a medida que las mujeres envejecían. Entre las que tenían a partir de 65 años, 29 tendrían que tomar aspirina a largo plazo para prevenir un caso de enfermedad cardiovascular o cáncer.

"Para las mujeres de esa edad, quizá valga la pena considerar tomar una aspirina", dijo Cook.

Pero tanto Cook como Erwin enfatizaron que la decisión en última instancia depende de los factores de riesgo personales de una mujer.

Erwin apuntó que las mujeres en este estudio en general estaban sanas al principio. "No se esperaría ver un gran beneficio en un grupo sano", anotó.

Entre las mujeres con factores de riesgo importantes de enfermedad cardiaca, como diabetes o hipertensión, la aspirina podría resultar más beneficiosa, planteó Erwin. De forma similar, las mujeres con factores de riesgo de cáncer de colon, como unos antecedentes familiares potentes, podrían obtener un mayor beneficio, según Cook.

"Al final, las personas deben tener una conversación cuidadosa sobre los beneficios y riesgos potenciales con un médico en el que confíen", señaló Erwin.
   

14/3/17

Los senos densos aumentan el riesgo de recurrencia del cáncer [14-3-17]


Los senos densos aumentan el riesgo de recurrencia del cáncer

Sin embargo, el estudio dejó en el aire a qué se debe

Un estudio reciente halla que tras una lumpectomía, las mujeres que tienen senos muy densos tienen un mayor riesgo de recurrencia del cáncer en el seno afectado.
La densidad del seno ya se había relacionado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama, y los expertos sospechan que los senos muy densos también podrían estar relacionados con un mayor riesgo de recurrencia del cáncer en el lugar del cáncer original tras una lumpectomía.

El estudio canadiense, que consistió en un seguimiento de diez años y que aparece en la edición en línea del 9 de noviembre y en la edición impresa del 15 de diciembre de la revista Cancer, sugiere que esas sospechas son correctas.

"Este ensayo es interesante porque analiza un periodo de tiempo muy largo", apuntó la Dra. Christy Russell, profesora asociada de medicina en la Facultad de medicina Keck de la Universidad del Sur de California y vocera de la Sociedad Estadounidense del Cáncer. "El estudio es muy interesante porque nos dice que si no se hace radioterapia después de una lumpectomía, la densidad mamaria juega un gran papel en la recurrencia del cáncer en el mismo seno".

En estos momentos, la radioterapia se administra por lo general después de la cirugía de conservación de la mama, o lumpectomía.

Pero no todas las 335 pacientes del último estudio se sometieron a radioterapia después de la lumpectomía para tratar su cáncer de mama invasivo. Los investigadores, liderados por el Dr. Steven Narod, profesor de la Facultad de salud pública Dalla Lana del Instituto de Investigación Universitaria de la Mujer de la Universidad de Toronto, evaluaron los expedientes médicos de las mujeres que se había sometido a una lumpectomía entre 1987 y 1998. Luego les dieron seguimiento a estas mujeres durante diez años para ver cuáles tenían recurrencia del cáncer en el mismo seno.

Los investigadores clasificaron las mujeres en tres grupos, según la densidad del seno: bajo, intermedio y alto. La media de edad para cada grupo era: 63 años para el grupo de baja densidad; 58 para el grupo intermedio; y 55 para el grupo de alta densidad.

En general, los expertos calculan que las mujeres que tienen cáncer de mama invasivo y que son tratadas con cirugía de conservación de la mama y radioterapia, el estándar actual de la atención, tienen un riesgo de recurrencia de 10 por ciento en el mismo seno a diez años.

En el nuevo estudio, las mujeres con la mayor densidad tenían el riesgo más elevado de recurrencia, hallaron los investigadores. Durante el periodo de diez años de seguimiento, las que estaban en la categoría de alta densidad mamaria tenían una probabilidad de 21 por ciento de recurrencia del cáncer en el mismo seno, mientras que las que tenían los senos menos densos se enfrentaban a una probabilidad de apenas cinco por ciento.

No todas las mujeres del estudio se sometieron a radioterapia después de la lumpectomía. Cuando el equipo de Narod comparó la recurrencia entre las mujeres que se habían sometido a radioterapia y las que no, encontró que el 22 por ciento de las que no recibieron radioterapia habían tenido recurrencia, pero el cáncer sólo recurrió en el diez por ciento de las que recibieron radioterapia.

Las mujeres con senos muy densos que no recibieron radioterapia tenían un riesgo 40 por ciento mayor de recurrencia, pero ninguna de las 34 mujeres con baja densidad mamaria y que no recibieron radioterapia tuvieron recurrencia del cáncer en el mismo seno.

Los resultados son para la recurrencia local, "y no por la recurrencia distante o la muerte", apuntó Narod.

Narod espera repetir los hallazgos y "encontrar qué ocurre con la densidad mamaria que explique este fenómeno".

Los resultados del estudio plantean dos preguntas, de acuerdo con Russell. "Si usted se somete a una lumpectomía y tiene poca poca densidad [mamaria], la pregunta es si puede evitar la radioterapia.

El otro punto [que plantean los nuevos hallazgos] es que se están desarrollando nuevas técnicas de radioterapia, mucho más localizadas [que la radioterapia tradicional de los senos]", apuntó. Las mujeres que tienen senos de alta densidad quizá puedan optar por la radiación completa del seno, sugirió Russell.

Todas las mujeres del estudio tenían cáncer de mama invasivo, agregó Russell, así que los hallazgos no aplican para los cánceres no invasivos o que están en las primeras fases.

Es probable que la mayoría de las mujeres desconozca la densidad de sus senos, apuntó Narod. Pueden preguntarle a su médico, aunque se necesitan más estudios sobre esta relación, dijo.
 

11/3/17

Salud femenina: nuevos escenarios demandan nuevos cuidados

Salud femenina: nuevos escenarios demandan nuevos cuidados

 Su bienestar está condicionado por situaciones individuales y sociales. Los hábitos, la sobrecarga de trabajo y la mayor exposición a situaciones estresantes impactan en el cuerpo y en la mente. Recomendaciones para prevenir y sentirse mejor.

lavoz.com.ar

La exposición a diversas y nuevas situaciones estresantes pone en riesgo el bienestar físico y psicológico de las mujeres. Sostener el cuidado de la familia, enfrentar la sobrecarga laboral o el desempleo, los nuevos y dinámicos estilos de vida y exigencias demandan cuidados y controles específicos.

“Existen condiciones y problemas propios de la mujer referidos al embarazo, la menopausia y los órganos femeninos. Y aunque las mujeres y los hombres tienen problemas similares de salud, el modo en que se presentan o desarrollan, y la frecuencia de algunas enfermedades en las mujeres pueden ser diferentes. Por ejemplo, la mujer tiene más probabilidad de mostrar signos de ansiedad o depresión, de padecer osteoartritis, o de tener infecciones del tracto urinario”, dice el médico clínico Marcelo Yorio, decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Un 20 por ciento de argentinos y argentinas padecen alguna enfermedad mental y, de ese porcentaje, la mayoría son mujeres, cuenta el licenciado en Psicología Iván Santucho. ¿Por qué? Aclara que hay muchas razones que explican esta realidad. Sobresale el hecho de que las mujeres participan de “un mayor número de acontecimientos estresantes”.

Entre los factores que contribuyen a padecer enfermedades mentales hay causas sociales como el desempleo, la sobrecarga laboral o la exposición a violencia psicológica o física. Además, están los factores de riesgo individuales (alteraciones genéticas, bajo peso al nacer, mala salud física, déficit en habilidades sociales o pobre autoestima). Factores del ámbito familiar y lo transitado en la escuela (bajo rendimiento, relaciones conflictivas, violencia escolar o social, entre otras) también influyen.

Santucho agrega que existen los eventos “gatillantes”. Se trata de situaciones –como sufrir abuso físico, sexual, emocional, la muerte de un familiar o quedarse sin empleo, entre otros– que pueden desencadenar algún trastorno.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades no transmisibles son responsables del 75% de las muertes en el mundo. Se trata de patologías cardíacas, accidentes cerebro vasculares, enfermedades respiratorias crónicas, accidentes, diabetes, etcétera.

María Elena Fontana, médica nutricionista del centro Psiclo, señala que además de la predisposición genética, los hábitos y el actual estilo de vida son las principales causas de padecer una de esas enfermedades. “Mala alimentación, consumo de alcohol, tabaquismo, falta de actividad física, estrés crónico y la alteración en el ritmo del sueño son una constante. La mujer está sometida a una mayor tensión debido a la creciente responsabilidad laboral y la crianza de los hijos. A esto debe sumarse la exigencia social de responder a ciertos cánones de belleza”, señala y agrega que la falta de tiempo y el exceso de responsabilidades generan situaciones de ansiedad y angustia que llevan a buscar alternativas de gratificación sin priorizar la salud. “Por eso, en las últimas décadas han crecido exponencialmente la obesidad, la bulimia, la anorexia y otros trastornos inespecíficos, que no siempre son reconocidos”, advirtió Fontana.


Para estar bien

Tener hábitos alimentarios saludables es una recomendación reiterada. Para ello, “es necesario organizarse, planificar las comidas de manera diaria o semanal, respetar al menos cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena), incluir todo tipo de alimentos en porciones controladas, y privilegiar alimentos nobles y evitar los ultraprocesados. Tampoco hay que caer en dietas de moda o fanatismos alimentarios mediáticos, es necesario controlar el consumo de alcohol – ya que las mujeres tenemos menos capacidad de metabolizarlo que los hombres-, especialmente, evitar bebidas blancas con jugos o gaseosas azucaradas”, recomienda Fontana.

Enfatiza que es necesario respetar momentos de descanso y de esparcimiento, hacer alguna actividad física de manera regular –en lo posible, al aire libre– y desarrollar actividades que nos den placer: deportes, arte, actividades sociales o terapia antiestrés. Además, sugiere “no llevarse trabajo al hogar y ¡permitirse disfrutar!”, aconseja.

Para hacerle frente a otro de los hábitos indeseados como el tabaquismo, la neumonóloga Susana Vanoni dice las del ministerio de Salud: “si no fuma, no inicie; si fuma, abandone definitivamente; proteja a los suyos, declare su casa y auto libres del consumo de tabaco. Es imperativo agregar que se puede dejar de fumar con ayuda médica adecuada, que no hay que recurrir al cigarrillo electrónico y recodar que no existe un truco de magia que sirva para dejar de fumar”.

A la lista de sugerencias, Yorio agrega que para conservar la salud hay que realizar visitas periódicas al médico de cabecera, “al menos una vez al año cuando para lo que conocemos como un chequeo médico; o bien, con la frecuencia requerida por el profesional si se trata de una patología controlada. Eso, en la mayoría de los casos permite solucionar el problema o reducir significativamente el riesgo de una mala evolución o complicaciones.

Las pruebas de detección buscan enfermedades antes que aparezcan los síntomas, de la misma manera que un examen médico periódico, que, de acuerdo al sexo y la edad, busca alertas para una actuación específica”, dice.


Factores de protección


No todos los factores son de riesgo, aclara Santucho: “También están los factores que protegen. Entre ellos, realizar actividad física de modo regular. Es tan efectivo como un antidepresivo para el control de los síntomas de la depresión y de igual impacto para prevenir recaídas. El ejercicio reduce los sentimientos de estrés y sus efectos perjudiciales. También contribuye a la mejora del autoconcepto”, dice el psicólogo.